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El Partido de Josè Martì


El 10 de abril de 1892, se proclamaba oficialmente en los Estados Unidos, principal núcleo de los emigrados cubanos, el nacimiento del Partido Revolucionario Cubano, en cuyas Bases y Estatutos se reconocía que su fin era “fundar en Cuba por una guerra de espíritu y de métodos republicanos, una nación capaz de asegura la dicha durable de sus hijos y de cumplir en la vida histórica del continente, los deberes difíciles que su situación geográfica le señala”.

En la noche del 5 de enero de ese propio año, en el Hotel Duval en Cayo Hueso, Tampa, en los propios Estados Unidos, los presidentes de las distintas agrupaciones revolucionarias y de destacados patriotas cubanos y puertorriqueños, se aprobaban esas Bases y Estatutos. Los diferentes clubes de emigrados cubanos reconocieron progresivamente al Partido. El 10 de abril de 1892, junto a la proclamación de la existencia del Partido se elige a José Martí, Hèroe Nacionalde Cuba,  como su Delegado y a Benjamín Guerra, Tesorero.

¿Por qué surgía un Partido en la emigración? El Pacto del Zanjón, en 1878, había significado la culminación de la guerra de independencia que en 1868 inicio en La Damajagua, Carlos Manuel de Céspedes, conocido en Cuba como el Padre de la Patria. El regionalismo y el caudillismo prevaleciente entre los jefes militares cubanos, la ausencia de una sistemática ayuda exterior y la imposibilidad de extender la guerra a Occidente, fueron factores determinantes en la derrota. La Protesta de Baragúa, protagonizada enérgicamente por el General Antonio Maceo, conocido como el Titán de Bronce, no pudo impedir el fin de la contienda.

La economía de postguerra no se recuperaba, los ingenios de mejores tecnologías se convertían en los primeros centrales azucareros, aumentaban los latifundios, la Isla seguía siendo monopoductora de azúcar, los capitales norteamericanos penetraban con rapidez en la industria azucarera, la minería y el tabaco. La eliminación de la esclavitud en 1886 determinó en el crecimiento de la población obrera. La población seguía sumergida en la miseria y la explotación. ‘La Paz del Zanjón’ no había puesto fin a los males de Cuba y se acrecentaban las contradicciones colonia-metrópoli. Las causas objetivas de la guerra de 1868 se mantenían latentes.
Muchos cubanos agobiados por la crítica situación económica o perseguidos por sus posiciones independentistas marchan al exterior, esencialmente a Centro América y los Estados Unidos, centro principal de la emigración cubana. En este último país se radicó por 15 años José Martí y Pérez, Héroe Nacional de Cuba, dedicando la mayor parte de su tiempo a lograr la unidad entre los patriotas y a organizarlos a través de los diversos clubes revolucionarios. Objetivo esencial de su prédica y oratoria era alcanzar la afinidad de criterios entre los jefes militares de la guerra grande, preñados aún de las diferencias que los llevaron a la derrota.
En carta al General dominicano Máximo Gómez, uno de los más destacados jefes militares en la guerra de Cuba por su independencia de España, le dice José Martí en 1887 que “ la generación nueva” esta dispuesta “a pelear por la Patria”, pero que esa misma generación no será capaz de combatir “por una solución oscura y terrible, en cuya preparación y fin no vean un plan grandioso, digno de su sacrificio”.

Precisamente para concebirse ese plan grandioso es para lo que José Martí organiza el Partido Revolucionario Cubano, capaz de eliminar de raíz las causas del Zanjón y de contrarrestar las pretensiones del gobierno de los Estados Unidos de apoderarse de la Isla. El Partido de José Martí nacía con la misión de no “dirigir la guerra, sino organizarla” dentro y fuera de Cuba.

El Partido Revolucionario Cubano tuvo una significación trascendental para su momento histórico, pues supo agrupar a los cubanos en una organización única a la que se debían todas las asociaciones de emigrados cubanos para dar cumplimiento a sus Bases y Estatutos.

Revolucionario y estratega de su talla, José Martí comprendió desde un primer momento que el Partido necesitaba de un periódico como su vocero de lucha. Así el 14 de marzo de 1892 era fundado el semanario Patria, donde en su primer articulo, Nuestras Ideas, se afirma que aparecía “para juntar y amar, y para vivir en la pasión de la verdad, para enseñar el arte de pelear por la independencia del país” y para demostrar “ la fuerza entera del país en sus páginas”.

Resulta imposible separar en objetivos y fines al Partido Revolucionario Cubano y su periódico Patria. Se unen el Delegado, y director y editor principal en una sola persona, José Martí. En Patria se manifiesta la ideología del Partido, que era la de Martí. Lograr a través del convencimiento y la argumentación que la guerra necesaria era la opción factible y única para llevar a Cuba a su definitiva independencia. Procuró y logró con ese propósito la unión de ideas entre los emigrados cubanos y puertorriqueños, entre los viejos jefes militares y “ los pinos nuevos”.
De esta forma se materializaba el artículo 2 de las Bases del Partido Revolucionario Cubano, donde se señala que es preciso “ordenar de acuerdo con cuantos elementos vivos y honrados se le unan, una guerra generosa y breve, encaminada a asegura en la paz y el trabajo la felicidad de los habitantes de la Isla”, y alcanzar, como se señala en el Artículo 4, el establecimiento de una República “en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia”.

Desde un primer momento José Martí afirma que la guerra que organiza mediante la acción del Partido Revolucionario Cubano “no ha de ser para el exterminio de los hombres buenos, sino para el triunfo necesario sobre los que se oponen a su dicha”. Afirma categóricamente que “los cubanos revolucionarios no quieren humillar a España, ni humillar al español, sino poner al habitante de Cuba, cubano o español, donde pueda emplear en su cultura y mejoramiento al producto de un trabajo que, en forma de contribuciones y sobornos se emplea hoy en mantener en la infelicidad y desasosiego a un número considerable de hombres”.
Esta concepción le llevó a obtener la real simpatía y apoyo de no pocos españoles que estaban interesados en la paz de Cuba y en la separación de la metrópoli.

El Partido Revolucionario Cubano, único de este tipo para su tiempo, no solo nació para organizar una guerra desde el exterior, sino que previó desde sus Bases el futuro de la Isla. Sentenció José Martí, en no pocos artículos aparecidos en Patria, que “la República, en Puerto Rico como en Cuba, no será el predominio injusto de una clase de cubanos sobre los demás, sino el equilibrio abierto y sincero de todas las fuerzas reales del país, y del pensamiento y deseo libres de los cubanos todos. No queremos redimirnos de una tiranía para entrar en otra, (…) Moriremos por la libertad verdadera; no por la libertad que sirve de pretexto para mantener a unos hombres en el goce excesivo, y a otros en el dolor innecesarios. Se morirá por la república después, si es preciso, como se morirá por la independencia primero”.

No quiere que la guerra necesaria, que planifica a través del Partido Revolucionario Cubano, lleve a la Isla a las tiranías instaladas en la mayoría de las naciones latinoamericanas que se independizaron de España. De igual forma no desea para su Patria la democracia que ha vivido por espacio de 15 años en los Estados Unidos, donde “se amontonan los ricos de una parte y los desamparados de otra”. Aspira y une a los cubanos en la lucha por una república de “equilibrio social ”, sin enfrentamiento entre partidos políticos, sin miseria, discriminación y opresión.

El Partido Revolucionario Cubano, fruto del pensamiento y la acción revolucionaria de José Martí, Apóstol y Héroe de Cuba, cumplió su acometido de unir a los cubanos exiliados y en el interior de la Isla en el propósito común de organizar y desatar la guerra por la definitiva independencia. Su muerte en combate el 19 de mayo de 1895 no le permitió ver la independencia y la república soñada.

Fue necesario seguir la lucha después de la retirada de España. Mediante una intervención militar se impuso la neocolonia por el Gobierno de los Estados Unidos. El pensamiento independentista y antiimperialista de José Martí se mantuvo vigente, y solo a partir de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución que dirigió el joven abogado Fidel Castro Ruz , fue posible que comenzara a hacerse realidad el ideario del creador del Partido Revolucionario Cubano.

 

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