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Retos del periodismo cubano

 

Por Roberto del Valle Menéndez

 

Dos particularidades tendrá este VIII Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), a desarrollarse desde el tres  y hasta el cinco de julio en el Palacio de las Convenciones, en Ciudad de la Habana.

 

Será, en primer lugar,  la ausencia física del Comandante en Jefe Fidel Castro que no promoverá intensas jornadas reflexivas como lo hizo en el VII Congreso, donde convocó a  importantes acuerdos como iniciar  Universidad para todos a través de la televisión, la extensión de Internet a todos los medios de prensa como un arma imprescindible en la  lucha de ideas y la necesaria superación de los periodistas  en el dominio de las nuevas tecnologías y del inglés.

 

Se llega, además,  a este Congreso después de una valoración popular de la credibilidad de la prensa cubana a partir del análisis del discurso de Raúl Castro, actualmente Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, el 26 de julio de 2007 en la ciudad de Camaguey, algo sin precedentes en la historia de la Revolución.

 

En el Congreso se prevé que la eficacia, y eficiencia, de la política informativa se convierta  en el centro del debate a partir  del criterio sobre los factores causales  de la ausencia de credibilidad en l a  prensa  cubana.  No se puede pasar por alto en ese propósito las Orientaciones del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba para incrementar la eficacia informativa de los medios de comunicación masiva en el país,  de febrero de 2007,  donde se puntualiza el papel de los directivos de los medios de prensa, de los periodistas y de las fuentes. Estos últimos  con la alta responsabilidad de ofrecer  la información pública sin trabas, ni censuras, algo que  todavía no se logra ni en todas las provincias, ni en todos los ministerios, organismos, empresas, entidades y organizaciones. En verdad, hay una frase que “justifica” ese proceder: a nadie, absolutamente, a nadie, le gusta que le toquen el carapacho, o que le rocen la piel.

 

Otro importante requerimiento de estas Orientaciones es la de desarrollar una crítica objetiva, oportuna, sin sensacionalismo, libre de hipercriticismo, que vaya a la causa real de los problemas y de sus responsables. Esta exigencia ha tenido una acogida muy favorable en la central provincia de Ciego de Ávila donde en el semanario Invasor se mantienen sus secciones de opinión, en el Telecentro de la capital provincial está En Cuestión, en el Telecentro de Morón Puntos sobre las ies, en Radio Surco A Debate, y Diálogo Abierto en Radio Morón, aunque no son los únicos momentos para el ejercicio oportuno de la crítica y de la reflexión necesaria.

 

 

 

Hay, además, una exigencia por parte de la máxima dirección del Partido Comunista de Cuba en esta provincia para que los periodistas hagan ejercicio de la crítica y la opinión, pero siempre antecedido por un trabajo de investigación que muestre las causas de los problemas, deficiencias e ineficiencias, y señale sus responsables.

 

Pero no basta con esta posibilidad para hacer un periodismo creíble,  hay que vivir la realidad, pulsar todos los días el estado de opinión de la ciudadanía, conocer de sus preocupaciones e inquietudes, investigar, indagar con más de una fuente  y escribir, dialogar, reflexionar e intercambiar con ética. Y a todo ello súmele la disposición, y valentía,  de los directores de los medios de comunicación de enfrentar la reacción de los criticados.

 

Creo en la total validez de este pensamiento de José de Martì, periodista, patriota y organizador del Partido Revolucionario Cubano, expuesto  en la Revista Universal de México en julio de 1875.

Expresaba el Héroe Nacional de Cuba: “Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir; tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado;  no encarnizarlos con un alarde de adhesión tal vez  extemporánea, tócale proponer soluciones, madurarlas y hacerlas fáciles, someterlas a consulta y reformarlas según ella: tócale, en fin, establecer y fundamentar enseñazas, si  pretende que el  país  la respete,  y que conforme a sus servicios y merecimientos, la proteja y honre.”

¿Qué nos está ofreciendo el Apóstol de la independencia en Cuba?

 

Un sencilla y trascendental  clase de ética periodística  muy bien a utilizar en el día de hoy por los reporteros cubanos. Y qué sucede?

Falta de profesionalidad, dado en lo esencial por el ingreso al gremio de no pocos compañeros y compañeras graduados de carreras  universitarias ajenas a la formación profesional y académica del periodista.

Solo en Ciego de Ávila de 123  profesionales en ejercicio del periodismo, 23 son graduados universitarios en esa especialidad.   Sin embargo, vale reconocer que no pocos profesionales, no graduados de periodismo, han impuesto, gracias a su ética y superación,  su valía en el  ejercicio de tan noble profesión.

 

Falta de recursos materiales, de inversiones y financiamiento,  esencialmente para incrementar las capacidades de alojamiento de estudiantes en las universidades de La Habana, Santiago de Cuba, Camaguey y Holguín,  han impedido el ingreso imprescindible a la carrera de Periodismo, afectada, además, por la ausencia de textos y de tecnología de las comunicaciones. Esto indiscutiblemente es una secuela de la pérdida del campo socialista y del recrudecimiento del bloqueo económico, financiero, comercial y cultural impuesto por el gobierno de los Estados Unidos con pérdidas superiores a los 89 mil millones de dólares para Cuba.

 

Retos y proyecciones deben estar presentes en este VIII Congreso de la UPEC. La exigencia por niveles académicos de superación y capacitación, que se reviertan en un mejor periodismo, exigente, preventivo, reflexivo, acusador, creíble y agradable en su lenguaje, debe constituir el principal sustento de este evento.

 

No podrá faltar la exigencia por el dominio de las nuevas tecnologías  cuando hasta los medios comunitarios de información transitan por Internet con la verdad sobre su terruño, que es la de Cuba y para ello resulta imprescindible contar con un seguro y sistemático soporte en equipamientos, en primer lugar de computadoras en las redacciones informativas, algo que todavía transita por una añoranza.

 

El que progresivamente los periodistas se armen de computadoras personales, para ser verdaderos  combatientes de primera línea en esta batalla de ideas contra el imperialismo y su mafia anticubana de Miami, no puede seguir siendo un sueño en espera de convertirse en realidad entre un Congreso y otro.  También resulta alarmante la ausencia de medios de transporte  para garantizar la  inmediatez informativa y la no lograda independencia de las fuentes por ese motivo.

 

Es un Congreso del que se espera, aun  en un contexto de lenta recuperación de la economía cubana, una reforma salarial y un sistema integral de estimulación, que dignifique la consagración, la dedicación y la excelencia en el ejercicio del periodismo.

 

Lo que nadie podrá poner en dudas es de que en las 189 asambleas de Congreso realizadas en todos el país, con más de 3000 planteamientos, salieron ideas, reflexiones y sugerencias encaminadas a fortalecer el trabajo de la Unión de Periodistas de Cuba, a garantizar su unidad, su funcionamiento y materialización de sus proyectos de trabajo.

 

El Comandante en Jefe Fidel Castro no presidirá las sesiones  de este VIII Congreso de la UPEC.  Pero  todos estamos seguros que no faltará su mensaje exigiéndonos mayor preparación para enfrentar con profesionalidad esta permanente  Batalla de Ideas. Quizás, porque no, también nos critique por no haber avanzado más desde el VII Congreso.

 

 

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